miércoles, 4 de febrero de 2009

Sillas eléctricas de guardia


Escribir canciones no te inmuniza de nada, pero a veces te ayuda a seguir en pie. Es igual que unas gafas cuando necesitas gafas: ves bien mientras las tienes puestas; en cuanto te las quitas su efecto desaparece.
De todas las letras de canciones que he escrito hay textos que tienen en mí y a la larga, un efecto que yo llamo “electrificante”. Otros textos, sin embargo, con el tiempo se han ganado un lugar de honor en la “silla eléctrica” de las palabras. Podría mencionar varios ejemplos de lo que digo en un sentido y en otro. Citaré uno y uno.
De entre las canciones electrificantes, aquellas que me siguen funcionando como un desfibrilador a pesar del tiempo, elijo “Dispárame un tequiero”. En la otra esquina, con 1000 kilos en su contra, “Amigos de guardia”.
No sabría adjuntar buenas razones para ambas elecciones. Pero sí puedo decir que la primera sigue emocionándome cada vez que la escucho y que el contenido de la segunda es mentira. Igual es sólo por eso. O por todo eso.
Y la falsedad lo es siempre, independientemente de lo cerca que veas a Wilco en un concierto.

1 comentario:

Albert Castillejos Sanz dijo...

Disparame un te quiero..es una de tus mejores canciones junto con visitantes y el club de las horas contadas, llevo una semana escuchando de nuevo el corredor y sigue emocionándome como hace 2 años .
Para mi tus canciones son poesía con música...son la pura esencia de la vida.
Espero impaciente esas nuevas canciones.
Un fuerte abrazo para ti Jesús

Albert.C