Uno de los vehículos clásicos que tienen los artistas plásticos de mostrar su trabajo son las exposiciones en las galerías de arte.
La relación entre artista y galería nunca ha sido un mar de tranquilidad, aunque generalmente se pretende lograr un entendimiento mutuo por el bien común.
Es necesario decir que hay galerías y galerías. Hay galerías muy profesionales. Otras, profesionales. Otras con muchas ganas de trabajar y de hacer bien las cosas, aunque en los comienzos siempre es complicado para todos, y hay que saber aguantar. Hay galerías que son un desastre pero que son simpáticos. Y hay galerías que están en manos de lo que, en mi pueblo, se llama CHORIZOS.
La galería que aparece en la foto, ubicada en la zona próxima a la catedral de Bayonne, Francia, pertenece a este último grupo: al de los chorizos. Dirigida por dos "amables" elementos de cuidado -que por el momento, me reservo sus nombres- y auspiciados por la ayuda de algún colaborador estelar -cuyo nombre, de momento, también me reservo- me robaron 11 obras acreditadas en documentos legales que fueron firmadas por dichos directores.
Después de brindarles mi confianza y cederles mi obra para varias exposiciones en diferentes fechas, cuando fui a retirar las obras que aún quedaban en depósito en la galería -y que por derecho, son de mi propiedad- me encontré la galería tal como aparece en la imagen: cerrada y en venta. Los "socios" de la galería habían desaparecido sin dejar rastro. Con mis 11 cuadros, eso sí.
Este desagradable asunto, que ocurrió hace ya algunos añitos, he decidido ponerlo en conocimiento de todos los aficionados y profesionales del mundo del Arte. Más que nada para que sepan de qué pelaje están hechos algunos elementos andan sueltos por este sinuoso mundo.
Lo triste es que la lista podría seguir engordando con otros ejemplos similares.
pd. Para aquellos interesados en nombres propios y pormenores, no duden en dirigirse a mi dirección de correo electrónico.